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La colaboración ciudadana salvó de la muerte a una bañista en El Palo (Málaga).

Alrededor de las 17.40 horas de la tarde de ayer un nuevo suceso relacionado con bañistas en las Playas de El Palo pudo haber acabado de forma trágica de no ser por la valentía y buen hacer de cuatro "ángeles de la guarda" que ejercieron como tales para rescatar de las bravas aguas a una madre y su hijo con serios problemas para llegar hasta la orilla.





Hasta tres casos seguidos hemos podido contabilizar desde nuestra redacción gracias a la encomiable labor que lleva a cabo nuestro eficaz "Comando de Goleores Paleños", gracias al que os tenemos informad@s minuto a minuto sobre el transcurso de las jornadas en el Distrito 2 - Málaga Este. El caso es que, durante estos días atrás, el mar se ha comportado de manera impetuosa sobre nuestras costas debido al temporal de poniente que ha venido azotando la capital de la Costa del Sol, hecho que se convierte en algo más que peligroso para l@s osad@s bañistas que hacen caso omiso a las indicaciones que el personal de Medios Acuáticos, empresa que gestiona el servicio de vigilancia de playas en Málaga, lleva a cabo a través de los códigos de colores que señalizan la viabilidad del baño, recordemos:


A pesar de la poca profundidad de las calas que componen el litoral de la barriada de El Palo su peligro viene dado por las fuertes corrientes que genera la brusca entrada de gran cantidad de agua en ellas pues, buscando su salida natural, hace una especie de remolino y es evacuada a mar abierto a través de los laterales de las calas (zona extremadamente peligrosa en estos casos), arrastrando consigo a toda persona que en ese momento se halle sobre esos puntos en concreto.

En el caso que nos atañe un jóven, a pesar de la presencia de bandera amarilla en la torre de vigilancia de su playa y bandera roja en los recodos de los espigones, disfrutaba de un plácido baño en la cala contigua (a poniente) de la desembocadura del arroyo Gálica cuando notó serias dificultades para regresar hacia la orilla, hecho del que se percató su madre y salió corriendo por la parte del espigón hasta llegar al repunte, pensando que así llegaría antes hasta su hijo. Temerariamente se lanzó desde las rocas, pudiendo con ello haber resultado gravemente herida, y comenzó a nadar hasta ponerse a la altura de su hijo, donde ambos no hacían más que luchar contra la fuerte corriente que los arrastraba poco a poco mar adentro.

Antonio Martín, un aguerrido vecino de la barriada de Nueva Málaga (Málaga), testigo directo de la peligrosa situación que se había generado en cuestión de segundos, se lanzó al agua sin pensarlo dos veces, nadando con fuerza en un intento de alcanzar a los bañistas en apuros. Varios fueron los rasguños sufridos en su pierna debido a la cercanía de los bañistas a la zona de roqueo del espigón que vemos en la fotografía.


Darío y Luis, personal de rescate de Medios Acuáticos, fueron los encargados de ofrecer la cobertura profesional a la situación de peligro generada, lanzándose el primero al agua y encargándose el segundo de pasar el aviso al Servicio de Emergencias 112 Andalucía.

Darío ayudó en primera instancia a Antonio Martín, consiguiendo que se encaramase y subiera a las rocas, tras ello regresó y se encargó de evacuar, con la colaboración de Antonio sobre las piedras, al jóven bañista en apuros y por último se dirigió hacia la madre del joven, que por desgracia y debido al intenso esfuerzo realizado contra las corrientes del mar, había entrado en parada cardio respiratoria.


Ya sobre la losa de hormigón del citado espigón se prodedió a efectuar la correspondiente maniobra de R.C.P. (Reanimación Cardio Pulmonar) que, junto a dos bañistas ya jubiladas del Servicio Andaluz de Salud, efectuaron sin descanso alrededor de 10 minutos hasta que se personó la unidad móvil asistencial, que prosiguió con la maniobra pues el cuerpo seguía inerte, sin ofrecer señal alguna de vida, hasta que, pasados 20 largos minutos, su corazón reaccionó y de nuevo comenzó a respirar por sí misma. Una vez estabilizada se procedió a su traslado al Hospital Carlos de Haya. 

Al parecer se trata de una súbdita alemana de 43 años de edad que pasaba unos días disfrutando de las bondades de nuestra tierra y que, de no haber contado con la colaboración de esta cadena humana, todo apunta a que la historia habría tomado unos tintes catastróficos para su familia.

Así que recordad amig@s, seguid las instrucciones ofrecidas por el personal del servicio de vigilancia en playas y no extralimitéis vuestras posibilidades, siempre se ha dicho que el mar es muy traicionero y debida cuenta de ello son los casos que hemos expuesto durante estos días en los que, por suerte, todo ha salido bien.

A veces y por desgracia es necesario que suceda algún caso de estos para que nos demos cuenta de que, en cuestión de segundos, todo puede cambiar a nuestro alrededor.

¡Cuidaros mucho y que la #EnergíaMarenga os acompañe siempre! ;-)

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